El Juego Infinito
Alguien dijo «Lo que es obvio suele pasar desapercibido, precisamente por obvio». Aunque lo que es obvio no sea lo normal. Que el Administrador de Fincas Colegiado (AFC) esté disponible prácticamente a cualquier hora, por obvio para desapercibido. Que el AFC colegiado sea un motor económico de diferentes gremios industriales, por obvio, pasa desapercibido. Que se trate de empresas familiares arraigadas en la Comunidad, donde dan trabajo y pagan sus impuestos, por obvio, pasa desapercibido. Que el AFC preste cualquier tipo de servicio a la Comunidad, sin incrementar honorarios, por obvio, pasa desapercibido. Que las reuniones de propietarios sean tarde y tenga que ser el AFC, por obvio pasa desapercibido. Que sea el vehículo a través del cual las administraciones consiguen aplicar sus normativas, por obvio, pasa desapercibido. Que esté respaldado por un Colegio Profesional, que lo forma, le da soporte y le exige cumplir un código ético para la defensa del consumidor, por obvio, pasa desapercibido.
El AFC ha de ser el primero en reconocer el valor que aporta a sus clientes y después saber comunicarlo, ponerlo en valor y conseguir que su servicio sea percibido por sus clientes como un servicio de valor añadido.
Esto supone pasar de la idea de ADMINISTRACIÓN de una empresa familiar a la idea de DIRECCIÓN de una empresa familiar, definiendo qué se quiere ser y dónde se quiere estar (misión-visión), adaptando cada una de la áreas (objetivos) a esta misión-visión, revisando la forma en que se hacen las cosas (revisión de procesos) para hacerlas (eficacia) de la mejor forma posible (eficiencia). Conociendo los costes para reducirlos, los riesgos para afrontarlos y las oportunidades para explotarlas (DAFO-CAME). Todo bajo el paraguas de unos criterios (Plan de Calidad), focalizados en el cliente (Customer Centricity).

